CAMINOS DE IDA O VUELTA

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Como un amor roto
en razones de huir
y sensación de quedarse.
Roto de sentido
y los sentidos rotos
Vacíos
de no vestir su olor
no sentir su magia,
su fuerza su osadía.
De no advertir su ruido estrellarse
contra todo prejuicio y pronóstico
y sus máscaras seduciendo
hasta los pájaros.

Como un amor perdido
e inviable, nos sentimos.
Rompimos las redes
que arrastran a la deriva
y ya no sé
si era mejor ahogarse.
El barco de las contradicciones
ha zarpado
y nosotros,
buscando verdades nuevas
con rumbo a la justicia,
y un mar de mil ventanas.
Nuestro Norte…
componer de lo que amamos
nuestra vida.

Las brújulas se han dividido
y ahora sólo queda esperar
que todos
encontremos el tesoro.

Bon voyage,
mon amour.




L(A/O)ST TRANSALATION


Like a broken love
in reasons to escape
and feeling to stay.
Broken in no sense
and the senses broken
empty
of not wearing its smell
not feeling its magic
its daring its strength.
Of not advising its noise crashing
against all prejudice and prognostic.

We feel like a lost and unbearable love.
We broke the nets that drove us to wreck
and we don’t know anymore
if it was better drowning.
The ship of contradictions has set sail
and us, looking for new truths
in the route of justice
and in a sea of thousand windows.
Our North…
composing our lives of what we love.

Our maps have been divided
and now only rests hoping
that everyone
will find the treasure.


Bon voyage,
mon amour.





Las olas nos han metido entre canales
y de pronto estamos en Brujas.
Una ciudad que huele a chocolate
y patatas fritas.
Donde, cuando menos te lo esperas,
aparece un concierto entre tus zapatos
o juegan contigo los caminos
a gallinita ciega y pilla-pilla
para dejarte luego en el mismo sitio
y reírse de tu embeleso.

Parece que alguien vino a componer
las calles, jardines y escaparates,
en una armoniosa sinfonía,
preciosa e inútil.
Que alguien transformó los tejados
en escaleras-dirección luna llena,
inundó de colores sus fachadas
y cambió peatones por ciclistas.
Las luces y los cisnes,
arañan los canales
y los conejos, las carreteras.

Y luego esta esa iglesia donde actuamos
y nos perdemos en sus imágenes.
Como la ausencia de un amor
en un columpio desesperado.
Que pregunta en su balanceo
sin obtener una respuesta.

Y ya veis que estamos todos
hechizados seducidos embaucados
en este ciudad...
ciudad de Brujas.
  

Translation 17


Waves have merged us into the canals
and we are suddenly in Bruges.
A city that smells like chocolate
and fried chips.
Where, when you less expect it,
a concert appears round your shoes
or the paths play with you
to hide and seek and look for me
to put you back in the place you came
and laugh about your abstraction.

It seems that someone came to compose
the streets, gardens and shopfronts
in an harmonious symphony
beautiful and useless.
It seems someone transformed the ceilings
in stairs directed to the moon,
he drowned in colors its faces
and changed pedestrians for cyclists.
Lights and swans, scratch de canals
the rabbits scratch the roads.

Then there’s also that church
where we perform and get lost
in its images.
Like the absence of a love
in a desperate swing
that asks in its swift
with no answer in return.

You can see we are all
seduced, enchanted, hypnotized
in this city…
city of Bruges.




  
Hoy decimos au revoir
a Grand Fort Philip.
Grande por su nombre,
pequeño por su tristeza.
Bañado en el alcohol,
estancado en un pasado
de tiempos de pesca.
Hoy de industrias nucleares,
paisajes de humo y aburrimiento.
Monstruosamente bello,
fastuosamente horrendo.
Camuflados por la niebla
de un gris escalofrío.

Ahora. Sólo. Queda.
esa eterna espera
a nada y a nadie.
Una guerra absurda
contra un nombre
y una frontera
impuesta por la mierda
que se pierde
cuando sube la marea
y aparece con las ratas.

De espaldas a la playa
y de cara a la botella,
se despiden de nosotros
nos brindan de regalos
y de gracias.

Y nosotros.
Nosotros como siempre yéndonos.
Yéndonos y llegando
que es lo mismo
pero es diferente.

Y este amanecer.
Este amanecer que se escurre entre las nubes
nos da los buenos días
nos desea buena suerte
para este nueva bienvenida
esta nueva
despedida.




TRANSLATION 16

Today we say au revoir
to Grand Fort Philip.
Grand for its name,
petit for its sadness.
In alcohol bathed,
stuck in the past
of fishing times.
Today of nuclear industry,
landscapes of smoke and boredom.
Monstrously beautiful,
amazingly horrendous.
Disguised by the fog
of a shivering grey.

Now. Only. Rests.
That eternal wait
to nothing and nobody.
A pointless war
against a name
and a frontier
imposed by the shit
that hides with high tides
and appears with the rats.

With their backs to the beach
and their front to the bottle,
they tell us goodbye
fill us with presents
and gratitude.

And us,
We, as always leaving.
Leaving and arriving,
which is the same
but is different.

And this sunrise.
This sunrise that sneaks through the clouds
and tells us good morning
wishes good luck
for this new welcome,
this new
            goodbye.





Qué se puede decir en medio del mar
si se está en medio de nada
y en medio de todo.
Si su inmensidad ha borrado el juicio,
agudizado los sentidos.
Y yo ya no sé si soy mar, arena u ola.
Si dejamos de ser una burbuja a parte del mundo,
para del mundo, formar parte.a

Dicen que el mar
se apodera de las retinas que lo habitan
las brinda o castiga con una eterna magia
que ahoga con la distancia
y al contacto,
llena el alma de olas,
inunda el cuerpo de paz.

Cómo describirlo,
sería pretencioso e inútil.
Como ponerle color al agua
pero entonces ya no sería agua.
Querer atrapar la belleza en cuatro etiquetas
es cortarle las alas al pájaro
y querer que vuele.

Quizás ustedes consigan describirlo.
Yo no puedo, lo juro.
Pero sé que un día lo vi…
y desde entonces
ya no sé si soy mar, arena u ola.



TRANSLATION NUMBER 15


What can be said
In the middle of sea
If we’re in the middle of nowhere
and the middle of everywhere.
If its immensity has erased all judgement,
intensified our senses.
And I don’t know any longer
 If I’m a wave, sea or shore.
If we’ve stopped living apart of the world
To the world, be a part.

Its said that the sea,
Possesses the eyes
That live in it.
It rewards or condemns
With a kind of magic
That with the distance drowns
And to the contact,
Fills the soul in waves,
Soaks the body in peace.

How would I describe it?
It would be useless
and ambitious.
Like colouring the water,
But then, it wouldn’t be water.
Desiring to keep beauty in four labels
Is cutting the wings of the bird
And desiring it to fly.

Maybe you are able to describe it.
I can not. I swear.
But I know I saw it once…
And since then,
I don’t know if I’m wave, sea or shore…

  
Cuando todo va bien
o nada va mal,
que es diferente,
escribir es algo así
como buscar una aguja
en un océano de estrellas.
Todo brilla,
nada pincha.

No hace falta gritar a las penas,
exigir al amor
o salvar el mundo en cuatro versos.

Quizás sea por eso,
por esa burbuja anti-rutina
en la que vivimos.
Tumbados de noche,
soñando de día.
Y ya ven, así andamos:
durmiendo despiertos
o despertando dormidos
y no sé qué es peor.

Ofreciendo una ventana al mundo
donde no está tan claro
por dónde se mira.

Así que vengan, espectadores,
tomen asiento que de observar…
nosotros nos ocupamos.

  
Cuenta la leyenda
que hay una especie de magia de pescadores
que atrapan con sus redes a todo aquel
que se acerque al olor de sus colores.

Los enreda con nudos y brujería.
Ya no hay quien salga del barco de la locura.
A pesar de todo. A pesar de las mareas.
A pesar de los contrapuntos, contradicciones y exclamaciones.

Cuenta la leyenda
que estas redes brotan raíces en los estómagos
para que a cada paso dirección huida
se le rompan las razones
y sólo encuentre las de quedarse.

Si esto es cuento o carne y hueso,
señores, no podría asegurarlo.
Pero vengan, (com)pruébenlo ustedes mismos.
Porque cuenta la leyenda…

  
Con el barco un poco más azul
la piel roja
y el ansia amarilla,
jugamos un parchís de emociones
donde no sólo controla el azar(t).

Primera norma: no seguir las normas.
La estrategia, estar unidos.
Olvidarse de vivir es hacer trampa
aunque de vez en cuando,
te coman (ficha).
Pero es que es lo que tienen
los juegos del azar(t).


Hace ya ocho atardeceres,
exuberantes de color
y depredadores del cielo…
Hace exactamente ocho atardeceres
exhibicionistas y soberbios,
que fondeamos frente a la isla de Aix.
Una isla con una aparente desolación
que nos muestra sus cicatrices
y cuenta sus historias de fortalezas y grandes batallas.
Nosotros la consolamos entonces:
“Nuestras conquistas son diferentes;
atrapamos curiosidad, ofrecemos arte y locura
y al liberar sus cadenas,
encuentran en sus bolsillos
algo de magia, una pizca más de cordura.”

La isla entonces se tranquiliza.
Nos envía barcos que nos acercan a tierra
o se acercan curiosos por la conquista.
Nos azota con el viento y la lluvia
si abusamos de su confianza
o baja la marea
si quiere jugar más rato.

El aire que nos brinda,
se compone de una sustancia
a la que llaman tranquilidad.
Esa tranquilidad intranquila que uno siente
cuando sabe que algo grande se acerca.
Se acerca de puntillas, cariñoso.
Escondiendo los dientes
que atacarán más adelante.
A diferencia de que ahora somos fiera
y también presa.
  

Todo ha cambiado desde que soltamos amarras.
La inquietante espera explotó
en un estallido de olas
y turnos cada dos horas.
Atrás han quedado las despedidas,
ahora es un irnos constante
y hasta los mejillones se preguntan
dónde están sus raíces.

No queda ya más rutina
que las exigencias del presente.
No queda ya más reloj
que las manecillas del sol y las mareas.

Ahora el concierto es diferente:
A los instrumentos de viento, las banderas
el motor a la percusión
los de cuerda, todo aquello que olvidamos amarrar.
Y de la danza ya se encarga el agua en su depósito.
Lo importante es que toquemos todos al mismo son,
El
  son
     de
       las
          olas 
              del

                Atlántico.


El eco de quinientos zapatos
al son de una despedida.
El eco de unos pies
queriendo agarrar el suelo y el tiempo,
obviando que el mar no tiene raíces
y al barco ya no lo amarran
ni las sirenas.

El eco de unos aplausos
de risas, algunas lágrimas
abrazos y esas palabras
que sólo se sacan
en ocasiones de despedida.
El eco de una fanfarria, el eco de gaviotas, el eco de pescadores que traen congrios o alguna merluza, el eco de la lluvia, de la mañana, el eco de un irrintzi…
El eco.

Sólo queda eso,
el eco.
Aunque ya sabemos que el
eco…
deja huella en los tímpanos
y riega de música, el corazón.



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